Redacción

5 Fallas en la redacción

Aprender a redactar

Errores en la redacción

 ¿Qué es redactar?

“Redactar es comunicar por escrito”[1], aunque la comunicación también es posible de manera oral; incluso preferimos hablar a escribir, porque es mucho más fácil articular y transmitir directamente nuestras ideas por este medio.  Sin embargo, muchas veces esto no es posible; la tesis es un trabajo de investigación muy importante para dejarlo a merced de la palabra hablada y podemos decir lo mismo de un informe, una carta y demás documentos de los que haga falta dejar un registro perdurable. 

Cuando redactamos “vertemos nuestras ideas en la palabra escrita, es decir, registramos nuestros conceptos en una clave o código que es el idioma escrito. Este código es diferente del código de idioma hablado”[2]. Mientras hablamos hacemos uso de diversos sonidos y gestos corporales, muletillas, la entonación de acuerdo a nuestro país y lo más importante, de nuestra presencia. Asimismo, si el interlocutor tiene alguna duda respecto al mensaje transmitido está en posición de preguntarnos.

La palabra escrita no cuenta con estos recursos de apoyo, de ahí lo difícil que se torne la escritura para algunos. Si no se transmite de forma clara el mensaje, el escritor no estará presente para solventar las dudas del lector, razón de peso por la que debemos evitar ciertas fallas en la redacción. Sin más, pasemos hablar de ellas en los siguientes puntos:

1) Falta de claridad en el mensaje (falla de concepto)

En ocasiones nos arrojamos a la aventura de redactar sin antes haber pensado lo suficiente sobre el tema a exponer. Tenemos una vaga intuición de lo que deseamos comunicar, pero nada concreto. Es decir, la finalidad del escrito; la extensión que tendrá; el público objetivo a quien va dirigido, ya que de ellos depende la profundidad o el nivel técnico del lenguaje adecuado para el lector; el tipo de escrito más conveniente (un trabajo, un informe, carta, monografía, un ensayo…); el enfoque personal sobre el problema a plantear; las partes principales del tema, entre otros.

Si no tenemos en cuenta todo lo anterior, es muy probable que sucumbamos al colmo de la página en blanco o, como coloquialmente decimos en Venezuela, “empecemos a tirar flechas” y al escribir, lo hagamos sin ningún tipo coherencia ¿Hacia dónde creen nos llevará esta práctica? Seguramente a un final poco satisfactorio.

2) Contar con poca información (falla de concepto)

Cuando nos disponemos a escribir sobre un tema en específico, lo más probable es que tengamos cierto conocimiento del mismo. No está mal y es incluso necesario, pero la errata consiste en ser pretenciosos y quedarnos sólo con ese saber y emprender la redacción. Otra vez, de ser el caso, el pronóstico no es alentador y “como guerra avisada no mata soldado”, antes de realizar cualquier texto, hagamos de una bondadosa bibliografía; entrevistas, tesis, libros, monografías y  de  acudir a fuentes digitales, es menester cerciorarnos de que la información se encuentre respaldada por una revista investigativa de renombre, alguna universidad o algún estudio científico, social o de cualquier otra índole que no esté entredicho.

Luego se aconseja filtrar la información recopilada. Es decir, descartar lo que no es necesario, organizarla  e ir tomando apuntes de fechas, citas, cifras y testimonios que nos ayuden a nutrir nuestro escrito.

3) Usar oraciones demasiado extensas (falla en el uso del idioma)

Los lingüistas y sociólogos han demostrado que pocas personas entienden con facilidad ideas expresadas en más de 25 palabras. De ahí la recomendación de hacer uso de un punto y seguido cuando se aproxime la palabra número 25.

Hagamos el ejercicio, contemos cuantas palabras hay de punto a punto en el párrafo anterior, luego preguntémonos: ¿Se comprenden las ideas que el escritor nos quiere trasmitir? Esperemos que la respuesta sea positiva…

Otra falla que debemos evitar es el uso de palabras rebuscadas dentro del texto. Si el lector no es alguien que acostumbre a leer literatura, le será complicado entendernos y no captará por completo el mensaje transmitido. Del mismo modo, se recomienda escribir con pocos adornos; ser directos y concretos es siempre una mejor opción si no deseamos que la lectura se torne dispersa.

4) Ortografía defectuosa (falla en el uso del idioma)

Sobre este punto Fortunato Brown asevera algo interesante: “la ortografía es un convencionalismo”[3]. El hecho de que escribamos mal una letra de alguna palabra, en nada altera el mensaje de aquella. Sin embargo, cabría preguntarse: ¿Qué sucede en los casos del idioma español cuando coexisten palabras similares, pero su significado es distinto?

Ejemplo: vaya (del verbo ir) – valla (cerco de tablas que circundan un sitio. Vallado, empalizada).

Pero dejando de lado el cuestionamiento, si en algo coincidimos con Brown, es en el hecho de que la mala ortografía puede espantar a los lectores; y para colmo, ser etiquetados bajo el estigma de que somos personas incultas y por tanto, nuestras ideas no merecen ser tenidas en cuenta.

5) Puntuación ilógica (falla en el uso del idioma) 

“La puntuación es un sistema lógico de señales que tiene como finalidad hacer resaltar las ideas importante y separar los elementos secundarios”[4]. Por ende, la puntuación defectuosa podría dificultar la lectura o confundir al lector.

Es importante tener en cuenta lo siguiente, normalmente la lectura la llevamos a cabo en silencio. Así que lo signos de puntuación, más que procurar una pausa al leer, en realidad cumplen la función de separar y resaltar ideas. Esto es algo que debemos tener muy presente a la hora de redactar, porque al teclear frente al ordenador o escribir a manuscrito, no estamos previendo hacer pausas.

Finalmente les advertimos: usar correctamente los signos de puntuación no es tarea fácil. Para lograrlo, es preciso practicar constantemente la escritura y leer mucho. Ya estos temas los tratamos en entregas anteriores, pero si quieren profundizar más en el asunto, aquí les dejamos los links de nuestros artículos relacionados:

¿Cómo usar los signos de puntuación? ► ¡Lo que necesitas saber para comenzar a escribir!

Signos de puntuación ► El correcto uso del punto

Signos de puntuación ►El correcto uso de la coma

5 consejos para mejorar la comprensión lectora

Los pronombres relativos: el uso del «que»

Hasta otra entrega de redacción, amigos. Como siempre, gustosas de traerles nuevo contenido y que el material les sea de ayuda.

Referencia bibliográfica


[1] Bown, F., Principios de redacción, Caracas-Venezuela, Editorial ABCD, C.A, 1985, p.,  9.

[2] Ibídem.

[3] Ibídem.

[4] Ibídem.

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